Tag Archives: carolina calle

Un ángel en el fogón y receta de garullas de la Tata Cecilia

Un ángel en el fogón y receta de garullas de la Tata Cecilia

La receta está en un cuaderno de mi mamá, la anotó cuando mi abuela las preparaba, así que las medidas han sido rectificadas, pues la Tata las hacía “al ojo”, como toda buena cocinera.

Por: Mario Rodríguez Larrota*

La joven Cecilia llegó un día de 1947 a Bogotá con una bolsa que contenía sus únicas pertenencias. La esperaban sus hermanos y quien sería su futuro esposo. Había venido antes con sus tíos, recordaba el tranvía, los almacenes lujosos de la Calle Real del Comercio, el hotel Regina y a la Loca Margarita. Pero esta vez sería diferente, el viaje era para quedarse definitivamente. La ciudad ya no era ese destino soñado por meses, esa lejana urbe que estaba a dos días de camino a lomo de caballo y tren, desde Garagoa, un pequeño pueblo en las montañas de Boyacá, en el centro de Colombia; esa que ebullía al salir de la Estación de la Sabana y se enredaba en las más poéticas palabras de los cafés que se escondían entre las calles.

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Infancia de tamarindo picante y receta de chilaquiles al horno

Infancia de tamarindo picante y receta de chilaquiles al horno

Cuando vivía en México decía calcetines en lugar de medias, decía está padrísimo en lugar de está chévere, jugaba a las escondidillas y al beso pipo.

 

Por: Catalina Vargas Tovar

 

Mi primaria la hice en México, no toda, pero sí gran parte de ella. Eran los años ochenta. Me tocó el nacimiento del panda en el zoológico de Chapultepec, canté a gritos las canciones de Timbiriche y las Flans, realicé proyectos de investigación ilustrados sobre los Aztecas y los Mayas, coleccioné láminas con deidades indígenas como Tláloc, madrugaba a ver Súper Vacaciones, decía calcetines en lugar de medias, decía está padrísimo en lugar de está chévere, jugaba a las escondidillas y al beso pipo.

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De migrantes, viajeros y picarones

De migrantes, viajeros y picarones

Manuel Klinger fue único, pero historias como la suya hay por montones, pues en últimas en el continente americano, muchos somos migrantes y todos tenemos algún viaje que contar.

Por: Vanessa Villegas Solórzano

Dicen que Mendl Klinger era un gran deportista, le gustaba boxear y para ello entrenaba todos los días. Dicen también que con dieciocho años cumplidos tuvo un privilegio que pocos judíos de su región consiguieron: obtener un pasaporte, pues para 1.921, en la región de Besarabia, los judíos tenían acceso restringido a la ciudadanía y, en consecuencia, tenían limitado derecho a pasaporte y a la libre circulación por el territorio rumano.

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Receta de la sopa boba de Rufina Vargas

Receta de la sopa boba de Rufina Vargas

La sopa boba ni es sopa, ni es boba, y es la tradición que mantiene a mi familia unida desde la muerte de mi abuela.

Por: Diana Ramírez González

Desde que tengo memoria, en la casa de la mi familia materna durante la Semana Santa hemos comido, año tras año, una sopa que llamamos “boba”. La sopa boba, ni es sopa ni es boba, es una especie de lasagna que se prepara con pan, huevos, un caldo base y queso.

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Carreta para la memoria

Carreta para la memoria

«Quien ha sido herido tiende a rechazar el recuerdo para no renovar el dolor; quien ha herido arroja el recuerdo a lo más profundo para librarse de él, para aligerar su sentimiento de culpa.» Primo Levi, Los hundidos y los salvados

Por: Vanessa Villegas Solórzano

Primo Levi comienza el primer capítulo de Los hundidos y los salvados con esta frase: “La memoria humana es un instrumento maravilloso, pero falaz”. Y continúa unas líneas más adelante, diciendo que “los recuerdos que en nosotros yacen no están grabados sobre piedra; no sólo tienden a borrarse con los años sino que, con frecuencia, se modifican o incluso aumentan literalmente, incorporando facetas extrañas.»

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Receta de los alfajores de maicena de Miriam Villegas

Receta de los alfajores de maicena de Miriam Villegas

Las recetas permiten que recordemos a quienes ya no están.

Por: Vanessa Villegas Solórzano

Cuando Miriam Villegas llegaba a algún lugar, el espacio se llenaba de su energía cálida y generosa. Y es que Miriam fue voluminosa desde que nació, o al menos eso cuentan los hermanos de esta mujer muy rubia, de ojos azules, que años más tarde sobresaldría por su corta estatura y su amplia cintura. Desde pequeña Miriam fue dulce, consentidora, amante de los deportes y de la cocina.

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